Genista cinerea

MARIPOSA

Fotografía: Javier Torres

O lo que es lo mismo, Hiniesta. Sevilla avanza en un mes de junio atípico que concede su clemencia al termómetro, fiel medidor del ansia del sevillano y de la idiosincrasia del día. Ya se ha borrado del recuerdo la fecha en que los seise bailaran tan tarde, pues el calendario no tiene memoria y se encuentra enfermo, postrado en la cama y bien arropado mientras que el pulso de la ciudad queda delegado en los aromas, siempre en los aromas, porque Sevilla entiende ellos y ellos entienden a Sevilla. Murió en azahar demasiado joven y es hora que el romero, menos etéreo, se haga dueño de las calles con la sencilla, humilde y muy responsable tarea de soportar el paso de las jornadas. Cada vez que se pisa el romero, el alma se embelesa y la imaginación echa a volar. Pero ¿acaso nadie se para a pensar en los efluvios de Hiniesta que llegan a rescatar las conciencias perdidas?

ESCUDO

Fotografía: Javier Torres

La Virgen fue encontrada, o quiso ser encontrada entre los fuertes tentáculos retamoides de la sufrútice desdeñada, convirtiendo al arbusto en cuna de vida y puerta a otra dimensión. Comenzaron las leyendas que, aún hoy, siguen embelesando el ánimo de quien les presta oído pero Ella, sabedora de sus remotas raíces, sigue caminando como lo hiciera la primera vez al ser liberada de su cautiverio, altiva, desprendiendo ese aroma que solo de ella emana. Las calles se pueblan de corazones inquietos que quieren rendirle pleitesía, y ella regala compasión, salud, esperanza y todo lo que le sea requerido, porque solo ella es Genista cinerea y Madre de Dios al mismo tiempo.

Quizás no sepamos el modo en el que nos ha embrujado con su manto odoroso, y caminamos tras su efigie hasta que suenen las campanas. Lo haremos en la víspera y en el día señalado. Ella es patrona del Ayuntamiento ¿se han preguntado las razones para tan acertada decisión? Los libros nos darán la respuesta, pero podemos ser engañados. Fijémonos mejor en las mariposas que revolotean en torno al pan y a los racimos de uvas, dispuestos adrede entre las flores para que el cuadro sea perfecto en composición.

Hiniesta Gloriosa traslado ida Joaquín Galán © 2019 020

Fotografía: Joaquín Galán

La hiniesta es amarilla, pero en Sevilla el Cielo le presta sus tonos azules, matizados por la plata de la luna, la primera que le da el beso de buenas noches en ambas jornadas, aquella en que queda entronizada en el Consistorio y la siguiente, en la que regresa a San Julián, que solo tolera el abandono por unas horas.

Genista cinerea. La Hiniesta tiene nombre de reyes: planta genesta o planra genet, dinastía regia que entronca su nombre en la fortaleza con la que se alza un arbusto, fortaleza con que queda arraigada en Sevilla en forma de Fe.

Ya huele a Hiniesta. Tomemos las calles y aspiremos su aroma. Comenzaremos en tal momento a mudar de color, y de vida…

Francisco Javier Torres Gómez

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