La Esperanza de Triana recogida por Sánchez Rico

ESPERANZA DE TRIANA

Quiero comenzar esta reseña felicitando a la editorial Almuzara por su iniciativa de dedicar valiosos testimonios léxicos y gráficos a nuestras tradiciones y a los principales objetos de nuestra devoción en esa interesante colección de títulos que, además de acertada, considero necesaria. No en vano, cuando en el año 2015 tuve la oportunidad de retransmitir para todo el mundo a través de Canal Sur TV las salidas procesionales de ambas esperanzas, me hubiese sido sumamente útil contar con los números dedicados a la Esperanza Macarena (este sí obraba en mi poder aquella noche) y el de la Esperanza de Triana, obra de José Ignacio Sánchez Rico, publicada en 2019. Centrémonos en este último, cuya portada y formato son muy reconocibles, como el resto de la colección de la que forman parte. No mentiría si confieso que pensé en Manuel Jesús Roldán o en el gran Antonio Sánchez Carrasco al verlo por primera vez en el escaparate de las librerías. Al acercarme, descubrí que era José Ignacio Sánchez Rico el autor. Si bien no tengo el gusto de conocerlo en persona, le felicito desde este foro porque su obra convence y se hace amena, dos cualidades que, si bien se antojan obvias, no son en absoluto fáciles de unir. En cambio, sí que conocía el buen hacer de este licenciado en Historia del Arte, al que he tenido el privilegio de leer e incluso estudiar en las diferentes publicaciones que ha derramado en diversos libros y medios. Esperanza de Triana es una obra bien estructurada que invita a la lectura. Comienza la misma con una semblanza de lo que significa la devoción a esta Virgen Trianera en su barrio, en Sevilla y… en el mundo. Sus orígenes e historia han estado íntimamente relacionados con la vida de su barrio y los acontecimientos acaecidos a lo largo de los siglos a ambas orillas del río, separadas por la corriente y unidas, primero por un puente de barcas y más tarde por uno de ensueño. Hay que buscar los orígenes en el siglo XV si hacemos caso al dictamen de Santiago Montoto, dato que nos da una idea más que aproximada de la antigüedad de la que goza el culto a la Virgen de la Esperanza, devoción que ha perdurado, con sus cimas y valles, hasta nuestros días. Es sumamente interesante la recopilación de datos históricos, artísticos e incluso de anécdotas que se recogen y resumen para constituir un manual didáctico. Muchos son los cofrades sevillanos y no sevillanos que conocen cada detalle aquí narrado, pero siempre quedará la perspectiva general, el repaso y el documento gráfico, bicolor o multicolor, que adquiere protagonismo en cada capítulo.

VIRGEN ESPERANZA DE TRIANA

No cabe duda de que la hermandad de la Esperanza de Triana posee una historia fascinante que debería ser conocida, un estilo peculiar que ha sido exportado y que sirve de sello, un sello en el que el movimiento regionalista tuvo mucho que ver, como también influyeron los ecos marineros, ceramistas y alfareros, entendidos y plasmados a la perfección por Recio del Rivero, ceramista ilustre en el que se confió en los años veinte del siglo XX la dirección artística de la corporación. En cuanto al canónigo cofrade Sebastián y Bandarán… No nos debe extrañar que se encuentre enterrado a los pies de la Dolorosa a la que tanto quiso y a la que tanto dio: una Virgen de ¿Astorga? que fue reiterativamente restaurada adquiriendo los rasgos castizos que hoy la caracterizan.

El lector hará memoria de las dos coronaciones, litúrgica y canónica, conocerá los entresijos para conseguir la bula papal que otorgó el carácter de pontificia a la segunda, y participará de los detalles  y avatares de esta popular hermandad que en sí misma representa todo un mundo, y cuyo patrimonio se ha ido constituyendo año a año, siendo éste sintetizado en los capítulos finales.

En conclusión, un libro cofrade necesario que merece la pena comprar y leer. ¿Quién ha dicho que no se lee Semana Santa más allá de la Cuaresma? Este es el momento en el que la nostalgia nos invade, y la lectura es bálsamo idóneo para calmarla. Es por ello que seguiremos referenciando libros que cumplan con tal fin. El lector, por su parte, deberá dejar sitio en los estantes de su casa: todavía quedan muchos títulos por traer a colación. Viva en esta ocasión la Esperanza, la Esperanza de Triana.

Francisco Javier Torres Gómez

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