El cuarto Pilato de Sevilla.

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Con este título, muchos serán los que hayan empezado a contar con los dedos de la mano cuántos prefectos procesionan en Semana Santa, e incluso en vísperas, y los números no le cuadrarán. Claro, primero se piensa en el Pilato que presenta a Jesús al Pueblo en “la calzá”, imagen de Castillo Lastrucci conocida por los más guasones como “Cuellar” (por el parecido físico y prominentes entradas del que fuera jugador del Real Betis Balompié); posteriormente se incluye en la lista al prefecto que se lava las manos mientras se dicta Sentencia en la Macarena, imagen igualmente de Lastrucci inspirada en el rostro de Cristóbal Colon del mural de bronce que labrara Susillo, maestro de primero, y se custodia en el Museo de Bellas Artes. El tercer Pilato, este con algo más de pelo, pasea cada Sábado de Pasión por las calles de Torreblanca. Entonces es fácil recurrir a la “Casa de Pilato” para saldar la cuenta, pero esta última es un edificio. ¿A quién me refiero, pues, al hablar del cuarto Pilato de Sevilla? No hago alusión a ninguno de los múltiples representados en los bajorrelieves de los canastos, no. El único Poncio Pilato de carne y hueso que acude fiel a su cita con la Semana Santa de Sevilla es Fernando Fabiani, médico de profesión y actor, escritor, etc. por devoción. Veo que ya saben a quién me refiero. Sí, efectivamente es el actor que tan bien caracteriza a este mítico personaje, cada año, en el Antiquarium de Sevilla, funciones para las que es difícil conseguir entrada; por algo será.

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Mi calvicie y mi afición a los “pasos” de romanos me hicieron querer a Pilato (Pilatos en Sevilla) desde temprana edad. Lo que nunca imaginé es que podría entrevistarlo y escuchar sus respuestas a mis preguntas. Es por ello que no desaprovecharé la ocasión pues ninguno de sus tres predecesores han conseguido mantener una conversación seria, y no tan seria, con el que subscribe el presente artículo.

Bienvenido, Fernando, a Diario de Pasión. Espero que te sientas cómodo con este interrogatorio al que serás sometido en breve. En caso contrario, bebe agua, que mucha hay en la bacina que ya conoces.

En la obra de teatro que tanto conmueve, año tras año, a los sevillanos bordas el papel de este prefecto que tan mala suerte tuvo de coincidir en Judea con Jesucristo ¿o acaso fue una suerte que se conocieran?

Es difícil llamarlo buena suerte cuando te llevas metiendo en su piel seis años. Salvo, claro está, que demos por bueno a Oscar Wilde y su “que hablen de ti aunque sea mal” porque, sin duda, Pilato no sería hoy quien es si no hubiera coincidido con ese nuevo mesías que resultó ser el esperado.

PONCIO PILATO

Durante la obra, sudas todo lo que puede sudar alguien sometido a las circunstancias, que no eran fáciles precisamente. ¿Jesús o Barrabás?

Pilato lo debía tener claro: Jesús, sin duda. Fue una jugada magistral que al final se le volvió en su contra. “Ahora no puedo negar la oferta de indulto a la que me he comprometido… ¡es la palabra de un procurador romano!”. Lo que no podía esperar es que soltaran a Barrabás. Creo que debió ser un momento de desconcierto y quizá hasta de pánico. “¿Cómo me pedís su muerte aun a costa de la liberación de un asesino como Barrabás?”.

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Claudia Prócula, tu mujer, no te lo pone fácil ¿verdad?

Claudia juega un papel fundamental que todos deberíamos tener a nuestro lado cuando vamos a tomar una decisión compleja, alguien que te hace ver la situación desde una perspectiva completamente diferente. El principal problema es que no le habló de su opinión, sino de sus sueños, y eso pudo generarle auténtico pavor. Recordemos que, para los romanos, los sueños eran considerados mensajes de sus dioses.

CLAUDIA

¿Cómo se siente Pilato durante el proceso a Jesús?

Tendría fases. Al principio seguramente indiferente, “otro mesías”; después muy enfadado con los sacerdotes y su costumbre de doblarle el pulso enfrentándolo al propio Tiberio; luego desconcertado al ver al pueblo pidiendo su crucifixión; y finalmente no dudo que sobrecogido al encontrar dulzura y comprensión en los ojos del hombre que iba a condenar.

¿Por qué te dejas presionar por Caifás y por Anás? ¿Acaso no ostentas el poder y eres el representante del emperador en Judea?

La (mala) relación con los sacerdotes venía de lejos. Previamente hubo varios desacuerdos en los que elevaron su protesta ante Tiberio y finalmente lograron salirse con la suya. Ocurrió con la construcción del acueducto para los que reclamó impuestos del templo y cuando colocó estandartes y escudos con el rostro del César. En ambos casos, su autoridad se puso en tela de juicio al ser obligado a retractarse por el propio emperador.

FERNANDO

¿Cuántas veces te lavas las manos?

En la consulta cada vez que exploro a un paciente… En la toma de decisiones trato de no hacerlo nunca. En la cocina siempre antes de ponerme a ello. Siempre al salir del baño… Y en la obra dos veces, una nada más empezar mientras me aseo y otra en la escena final de la obra (espero que nadie me acuse de spoiler).

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¿Es lavarse las manos un acto de cobardía?

¿Cuántos folios tengo para desarrollar la respuesta? Creo que puede haber matices según los casos. Si te desentiendes de la responsabilidad de un asunto como un gesto de generosidad, de dejar hacer al otro o de delegar quizá no lo sea tanto. Pero sin duda, en el sentido que todos lo entendemos, es terrible y no sólo cobarde, también puede ser una señal de miseria o de egoísmo si no, piensa en cómo nos lavamos las manos en Europa con los migrantes que llegan a nuestras fronteras… Me he puesto serio, sí. Esto te pasa por preguntarme. En la obra lanzo una pregunta retadora a los espectadores y les pregunto si quizá (lavarse las manos) no es algo que hacen “todos, todos los días…”

¿Eres el malaje que a punto estuvo de cargarse la Semana Santa de Sevilla?

Bueno. O el que la he hecho posible. Lo de siempre. Medio lleno o medio vacío.  A mí, si está por la mitad me gusta pensar que lo estoy llenando. Aunque llenar el vaso es para disfrutar luego vaciándolo. ¿No? Lo dejo, que me lío.

¿Qué hubiese hecho Fernando Fabiani?

Después de meterme en su piel tantas horas he llegado a entenderlo y no quisiera haberme visto en su lugar. Me asusta pensar cómo habría actuado. Nos es muy fácil juzgar desde fuera y, sobre todo, sabiendo lo ocurrido. Somos auténticos expertos en saber hoy lo que deberían haber hecho otros ayer sin saber lo que hoy sabemos.

¿Qué opinas de la visita que hace Judas justificando su traición como necesaria para la Redención?

El papel de nuestro Judas es fundamental en la obra y su escena juntos no deja indiferente al espectador. Hace el papel de espejo de Pilato. El cobarde y el traidor frente a frente. Él mismo lo explica. Están los dos en el mismo barco. Uno lo entregó y otro debía condenarlo. ¿Destino? ¿Estaba escrito? Me gusta pensar que somos libres de actuar en cada momento y nuestra vida no está determinada…

Háblanos de Fernando Fabiani actor y cómo surge este personaje de Poncio Pilato.

Llevo haciendo teatro desde hace más de 25 años. Empecé con el padre Isaac en la escuela que fundó en los Padres Blancos junto a Antonio Dechent; allí fui compañero, entre otros, de Paz Vega, Víctor Carretero o Ana Ruiz. Varios años después, seguí fomentando el teatro amateur y formando a jóvenes sevillanos también junto a Isaac y otros monitores con el grupo EdeTeatro, la escuela de teatro joven de Sevilla, que es el que pone en marcha Poncio Pilato. Todo surgió ante el reto que se nos planteó desde el área de cultura del ayuntamiento de Sevilla de llevar a cabo un montaje teatral para ser representado entre los mosaicos del Antiqvarivm de Sevilla. Tras revisar múltiples textos clásicos que me convencían me hice una pregunta, ¿qué personaje romano puede tener mayor interés para el público en general y el sevillano en particular?. La respuesta salió sola. En la primera reunión con el resto de la compañía les hice la propuesta: La obra comenzará con Poncio Pilato lavándose las manos por la mañana, y acabará con él mismo lavándose las manos del proceso a Jesús.

¿Eres cofrade?

No como entendemos los sevillanos. Me gusta la Semana Santa, disfruto de ver algunas procesiones y del ambiente de la ciudad en esos días. Me parece que tenemos una de las fiestas más universales, y que quien no la conoce no sabe lo que se pierde. Pero soy capaz de irme de Jueves Santo a Domingo de Resurrección a descansar al campo. Me imagino que con eso te respondo…

Eres autor de un par de libros en los que cuentas anécdotas médicas (cuya lectura recomendamos desde ya). Cuéntanos alguna anécdota en relación a tu trayectoria como actor y como Pilato en particular.

Durante una representación del musical Godspell en la iglesia del Salvador (el teatro y lo cofrade han estado cerca en diversas ocasiones) una espectadora se torció el tobillo. Me tocó atenderla en el descanso. Por cierto, el mismo musical tuvimos el honor de representarlo en la catedral de Sevilla. Fue algo único, tanto la representación en sí como la noche previa que pasamos en el interior preparándolo todo. Por otro lado, tras una representación de Poncio Pilato, una mujer salió sobrecogida, emocionada y decía al salir “qué bien está la obra y además que lo hemos visto donde ocurrió, ¡donde ocurrió!”. Entendemos que se refería al suelo romano, aunque a unos miles de kilómetros de Jerusalem.

Unas palabras sobre la compañía en la que trabajas (el público necesita saber)

Su nombre es EdeTeatro, la escuela de teatro joven de Sevilla, y en ella impartimos clases de teatro gratuitas a jóvenes de 14 a 25 años de la ciudad y alredores. Esta actividad la compatibilizamos con la puesta en marcha de montajes teatrales como el mismo “Poncio Pilato” o el también reciente “Don Juan Tenorio (próximamente)” en los que los propios monitores nos subimos al escenario y cuyos ingresos nos permiten mantener abierta esta escuela gratuita de fomento del teatro de base. Es una escuela fiel al proyecto original del padre Isaac García que sigue siendo nuestro alma mater…

¿Seguirás representando al prefecto los próximos años?

¡Me parecería prefecto! (ríe) Nosotros no le hemos puesto aún fecha de caducidad a este “Poncio Pilato” que ya se ha convertido en una tradición más de la cuaresma sevillana. Por parte del Ayuntamiento, que colabora cada año cediéndonos el espacio del Antiqvarivm, tampoco. Creo que “Poncio Pilato” tiene una larga vida por delante y una salud de hierro.

Cuéntanos proyectos “en cocina” en los que andes metido.

Intento resumir. Con edeteatro pendientes de la posible (y solicitada) vuelta de “Don Juan Tenorio (próximamente)” y con algunos otros guiones encima de la mesa. Entre manos tengo el nuevo montaje teatral de Manu Sánchez tras disfrutar mucho juntos con “El Buen Dictador” y preparando el XX aniversario de la compañía ‘Los Síndrome’ a quienes dirijo desde hace más de quince años. Dándole vueltas a un nuevo libro que no dejará indiferente a nadie (a las madres, menos) y viendo hasta dónde llega el actual proyecto televisivo con televisión española. Y hasta aquí puedo leer…

Para terminar, te damos las gracias por tu amabilidad y disposición y te deseamos todos los éxitos. Ahora, como Pilato no cambies de idea, que la Semana Santa gusta demasiado en esta ciudad llamada Sevilla.

Francisco Javier Torres Gómez

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