La Cruz del Jaguar: el último legado que guarda Sevilla.

LA CRUZ DEL JAGUAR

Con el título y el subtítulo arriba reflejados, se ha presentado recientemente el extraordinario libro de Francisco José Garrido al que, ya de antemano, declaro no conocer. Se trata de uno de los mejores y más entretenidos libros de Historia que he leído que tienen a la ciudad de Sevilla como protagonista destacada. Pero para hablar de Sevilla en la Historia hay foros más idóneos. Entonces ¿por qué hablar de este título en particular en un foro de Semana Santa? Os aseguro, queridos lectores, que descubriréis muchas cosas con su lectura, y una de ellas será la respuesta a ese interrogante.

La hija de Marta Lepe debe de realizar un trabajo de Historia y escoge el Descubrimiento de América como tema para el mismo. Ya sabemos que es imposible prescindir de la figura de Cristóbal Colón para hablar de este gran hito pero, ¿por qué se empeñaba Colon en seguir esa nueva ruta para alcanzar Asia?¿Acaso no era Colon un firme defensor de la teoría en la que se exponía que la Tierra era redonda? Quizás gozaba de una privilegiada información que le impulsó a ganarse los favores de los Reyes Católicos para llevar a cabo su empresa.

Todo gira en torno a una misteriosa cruz de cristal, pero ¿por qué llamarla del jaguar si este es un felino autóctono de América?

La hermandad de la Resurrección se funda en el colegio de la Purísima de LaSalle, en la calle San Luis pero posteriormente realizará su estación de penitencia desde el templo de Santa Marina, antigua sede de la Hermandad de la Mortaja, antiguamente llamada “la Macarenita” por su estilo de barrio, popular, nada que ver con la austeridad y rigor que exhibe hoy en día. Pero la hermandad de la Macarena hunde a su vez sus raíces en… y así podríamos seguir jugando a encadenar ideas cofrades, ejercicio muy aconsejable para lograr un bagaje cultural excelente en cuanto a conocimientos de Semana Santa se refiere. En cambio, la cruz del jaguar es una cruz especial, la primera de las que sirvió para evangelizar el nuevo mundo y, curiosamente, se custodia en Sevilla. ¿Dónde? Habrá que remontarse a tres momentos históricos: el siglo XV, el siglo XVIII y el siglo XX para seguirle la pista a esta joya. Indudablemente, he omitido a propósito el siglo XVII, el siglo en el que Sevilla se convierte en la nueva Roma y los principales escultores y pintores del momento crean escuelas y forman a discípulos que con sus creaciones serán los encargados de realizar un nuevo modo de evangelización, plástica y visual. No debe, pues, extrañarnos que el periplo histórico que sirve de cauce a esta novela nos permita conocer más de cerca a Juan Bautista Vázquez el Viejo y a su sobrino Jerónimo Hernández, a Francisco Pacheco y al mismísimo Martínez Montañés, y así a un inagotable número de personajes imprescindibles en la cultura de este nuestro país en el que el Inca Garcilaso ejercerá de maestro de ceremonias.

COLON

Francisco José Garrido hace un titánico esfuerzo de documentación para estructurar un novela fabulosa que cumple a la perfección con dos fines tan nobles como entretener y enseñar. Al mismo tiempo puede encuadrarse en el género de suspense y en el de Historia además de poder gozar del apelativo de “cofrade” ya que ni siquiera la Semana Santa de Sevilla pasa desapercibida a lo largo de sus 448 páginas.

La editorial Punto Rojo ha acertado al publicar este gran trabajo, qué duda cabe que original, en el que el lector se convertirá en un viajero en el tiempo y podrá sufrir el enfrentamiento entre tribus rivales, podrá viajar en barco y sufrir las vicisitudes de las tempestades y ser testigo de excepción del descubrimiento de un nuevo mundo, circunstancia que de haberse adjudicado a otro país, habría podido cambiar el curso de la Historia. Y es que la Historia es muy vulnerable y su rumbo solo ha sido marcado por casualidades, las mismas que se suceden en la trama de este libro para culminar del modo menos esperado.

¿Había dicho que no conoce los detalles de la creación del Vía Crucis a la Cruz del Campo?¿No sabe nada de sus orígenes?¿No había oído hablar de los túmulos que se erigieron en Sevilla cuando falleció Felipe II, el mismo que entró años antes en la ciudad por la Puerta Real y no por la puerta de la Macarena? ¿No se sabe las dinastías de escultores del barroco? ¿No conoce el motivo por el que Vázquez el Viejo vino a Sevilla desde tierras castellanas?¿No sabía que en Perú se venera un crucificado de Martínez Montañés que luego fue imitado en la imagen del Cristo de la Clemencia?¿O que dos jugadores argentinos del Sevilla encargaron a Álvarez Duarte la imagen de un Cristo para llevarla a Buenos Aires?

Quizás sean muchos los que conozcan estas historias. Otros muchos no las conocerán, En cualquier caso, cada uno de los datos históricos recogidos en La cruz del jaguar ha sido recogido con mimo e insertado en el lugar exacto para que la intriga y el interés comiencen en la primera página y no terminen, ni tan siquiera, en la última de ellas.

Francisco Javier Torres Gómez

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