Charo Padilla. El Pregón del pueblo para el pueblo.

b

Pasó el momento, un lapso de tiempo de una hora y veinticuatro minutos en los que se hizo realidad un anhelo, un deseo, un reto, el pregón de una mujer que ya era noticia por su sexo y por lo que suponía la ruptura de una norma no escrita que había impedido hasta entonces la declamación más ilustre en Sevilla a, ya lo hemos dicho, una mujer, y esa mujer fue, es y será la persona que llevó a su pregonada a cada casa, a cada cama, a cada corazón, a cada alma…

Charo no sorprendió a un público entregado, que esperaba a esa periodista tan querida que siempre quiso entrevistar a la Esperanza Macarena o al autor de la misma y que, como consuelo, preguntó a todos por ella, el origen de su sevillanía, transmitida por una madre, la suya, la que le enseñó qué significa ser hija de la Madre verdadera… Porque Sevilla es una cara morena a la que su progenitora rezó.

Charo no cambió su voz, ni se trasformó en poetisa, ni tan siquiera en literata de postín sino que, preguntando a ángeles y querubines, obtuvo como respuesta la forma en la que debería proceder a cumplir con el encargo de Sevilla, y les hizo caso. Charo soñó y no pudo abrir el micrófono en el momento en que el gran secreto le fuese confiado. Cuando despertó, quiso dejar de lado su inexperiencia como pregonera y exaltadora y ejerció de… Charo Padilla, la periodista con una experiencia a sus espaldas de 33 años, los mismos que el Cristo del Gran Poder tenía antes de ser crucificado en Triana o en la otra orilla del río.

La pregonera, cercana, afable, cariñosa, dejó la impronta de su propio ser, de su personalidad y de su oficio contanto lo que mejor sabe contar, las vivencias que la acompañan cada vez que toma un micrófono y se acerca a Dios ya sea en el polígono sur, en el que la Esperanza existe e intenta hacerse paso derribando muros de gran resistencia, o delante de un paso, rodeado de todos aquellos que formamos conjuntamente la ciudad que ella tan bien conoce. Es cierto que la pregonera se postulaba de antemano como uno de los grandes estrenos de la Semana Santa del 2019, pero a posteriori resultó ser un gran estreno, una llave del camino que ha quedado abierto y para el que solo tuvo que pedir varias veces la venia a Sevilla, y Sevilla se la concedió…

a

Durante su dictado pudimos conocer a Carmen, una adorable trianera que pudo acompañar a su Señora a la edad de 70 años, o a Angustias, la vecina del Cerro que desde el cielo ha visto cómo una paloma más es elevada al cielo cada Martes Santo. Inevitable fue hacer referencia a la familia y a un Manolo Marvizón, sin duda Maestro, que pasó a ocupar el quehacer de “tirar cable” en la salida de la hermandad Servita mientras pretendía unir su vida a la de aquella destinada a contar a todos su amor por la familia, su compromiso y devoción con la Hiniesta y su pasión Macarena. Pero Charo es hermana del Beso de Judas, y de la hermandad del Polígono de San Pablo y no puede dejar de contar lo que siente cuando se enfrenta a las imágenes de su devoción. Charo era, y es nuestra, una parte de todos nosotros, una vela encendida en la oscuridad del cuarto del devoto impedido en la cama, la luz del ciego creyente y la propietaria de la caja de estampitas cofrades más grandes que haya conocido la ciudad. Charo es una mujer de carácter y es precisamente ese carácter el que hizo que su voz temblara cuando, asomada al atril, tomó conciencia de la altura a la que este se encontraba. El vértigo dio paso a la emoción, y esta trascendió y llegó al público pues de todos es sabido que en el proceso de comunicación es necesario que haya un emisor, una canal y un receptor, y que este receptor capte el mensaje emitido. El mensaje llegó alto y claro, sin estridencias y Dios fue el encargado de asegurarse de que todo ocurriera según el guión no estudiado pues cuando de emociones se trata, ni ÉL puede mediar. En una sociedad en la que la crisis de valores es una auténtico Calvario, en Sevilla se enseña la difícil asignatura que es conocer a Dios y aprender a marlo. Charo lo ha hecho porque es madre, y “las madres tienen el privilegio de llevar en sus vientres a los nazarenos de Sevilla”

c

Es totalmente cierto que a Dios hecho hombre en San Lorenzo le basta dejar su altar y ponerse a caminar para salir a nuestro encuentro. ¿Seríamos capaces de hacer todos lo mismo que hace Él?

Charo Padilla vivió la gloria “y quien la ha vivido, lo sabe”.

Por todo ello, independientemente de que el pregón haya sido del gusto de unos y no de otros, todos debemos estar de acuerdo en que el 7 de abril de 2019 se hizo historia y se abrió una puerta que seguirá abierta, esperemos, para siempre.

Charo fue, es y será historia y ahora seremos todos los que hablaremos de su pregón, de su verdad y la juzgaremos, aunque estaremos errando si creemos que no ha sido ya juzgada por El que todo lo puede, quien sonríe desde el Cielo y le da las gracias por haber tratado tan bien a Su Madre…

Francisco Javier Torres Gómez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s