Pasión y Poder. Entrevista a Macarena Herrera.

Pasin-y-poderV5.pdf_360

Como todos los años, un interesante grupo de títulos literarios relacionados con la Semana Santa de Sevilla inunda los estantes de las librarías de la ciudad. Es obligatoria una parada delante de los mismos siempre es fácil por lo que no viene mal la ayuda de alguna reseña que nos marque el camino de una u otra opción.

Pasión y Poder (Punto Rojo 2019), de Macarena Herrera Fernández puede ser una interesante apuesta. El título, sugerente, nos guía hacia la Sevilla del siglo XVII y, como no podía ser de otro modo, a los talleres de Juan Martínez Montañés y de Juan de Mesa y Velasco. El secreto de este libro es que se cubren lagunas ocultas en la historia, y se hace con cariño y acierto, de modo que podremos conocer a un Juan de Mesa inédito fruto de escasos datos históricos y el buen hacer de Macarena. Lejos de pretender hacer una simple reseña de su libro, tarea muy bien llevada a cabo por Antonio Puente Mayor en el Correo de Andalucía que, además puede presumir de ser exhaustiva e impecable, hemos optado por entrevistar a la autora de forma que obtendremos de primera mano argumentos suficientes como para acercarnos a la librería y hacer que Pasión y Poder forme parte de nuestra colección de libros cofrades.

Bienvenida, Macarena, a Diario de Pasión. Si estás preparada, pasamos a interrogarte acerca de esta tu primera y a la vez exitosa novela.

Comienza la noche con una elíptica emboscada y Juan de Mesa y Velasco, el protagonista, se cobija en el portón de Don Luis de Figueroa, el famoso ensamblador. ¿Realidad o ficción?

Ficción, por supuesto. Toda obra literaria, toda novela por mucho que se base en hechos reales y aunque todo lo que se quiera contar haya ocurrido en realidad no deja de ser ficción. Y este caso en donde poco se conoce del protagonista más aún.

Sabíamos que ibas a responder de ese modo. Las casualidades son importantes a la hora de trazar la trama de una historia. Leyendo Pasión y Poder sacamos idéntica conclusión. Te has atrevido a novelar la vida de alguien tan apreciado como desconocido en Sevilla, un cordobés que nos fue presentado en sociedad a principios del siglo XX y sin cuya presencia no podría comprenderse la imaginería barroca sevillana. Felicidades por ello pero, ¿Por qué Juan de Mesa? El reto era grande y, sin entrar en detalles, suponemos que te habrán preguntado infinidad de veces acerca de las analogías con El hombre que esculpió a Dios, de Fernando Carrasco. Aun así te pones la venda y sigues adelante. Cuéntanos qué siente Macarena Herrera para embarcarse en esta arriesgada aventura y salir victoriosa.

Victoriosa, no sé si salgo victoriosa. Como bien dices, no concebimos la Semana Santa  de Sevilla sin el Cristo de los Estudiantes, sin el Cristo del Amor y por supuesto sin el Gran Poder y muchos otros y todos ellos fueron creados por las manos de Juan de Mesa. A los que somos “capillitas” nos gusta saber quién hizo tal imagen, leer sobre su autor o las circunstancias que rodearon su hechura, en fin, esas cosillas. Y al llegar a Juan de Mesa y ver qué poco se sabe de él y encima descubrir que había desaparecido de la historia como si no hubiera existido, eso alienta y da alas a la imaginación.

En relación a la novela de Fernando Carrasco, pocas cosas las unen, quitando al protagonistas y algunos personajes reales que claro está son los mismos. Por lo demás esa obra tiene una base de trhiler y misterio, que en nada se parece a la trama de Pasión y Poder donde simplemente se fabula sobre lo que pudo ser su vida y todo lo que eso conlleva de época, lugares, entornos y relaciones personales entre los personajes de una época muy importante en nuestra ciudad.

Es inevitable hablar de la estancia de Mesa en el taller de su Maestro Montañés. Se trata de una relación paterno-filial en la que surgen los celos, celos profesionales. Pero Juan respeta a su maestro hasta que…

Hasta que Juan es consciente de que para realizar su obra como él la entiende, sin que otra persona le limite, necesita volar solo. Aunque para ello necesite enfrentarse a su maestro con todo lo que eso significa. No quiero desvelar mucho más puesto que es el meollo de la trama de Pasión y Poder.

Dicen que Montañés tenía mal carácter. De hecho estuvo en la cárcel por delitos de sangre. ¿Cómo crees que sería el talante de Mesa?

Montañés

¿Quién sabe? Quizás tenía peor carácter que Montañés. Pero eso es imposible de saber. Ese es el punto de partida de la ruptura entre ambos y uno de los pilares de esta novela, el contraste entre ambos personajes. La posición de influencia que Montañés tenía en la ciudad, su red de amistades que lo acercaban a la élite política de la época. No olvidemos que trabajó para la corte del rey. Todo eso está recogido en los anales de aquellos años. Y frente a eso el más oscuro secretismo y desconocimiento del otro que también debió ser un hombre conocido. El Juan de Mesa real no sabemos cómo fue, pero la novela necesitaba un hombre apacible y entregado a su trabajo. Humilde en los tiempos de aprendiz y decidido para hacer sus obras como él entendía el arte cuando trabaja solo.

Juan de Mesa pudo gozar del éxito profesional. De hecho lo hizo, pero la enfermedad siempre fue un lastre. También lo fue su frustrada paternidad. Moviéndonos en el terreno de la especulación ¿Cómo crees que pudieron tales circunstancias afectar en su obra artística?

Desde una visión actual, y en palabras de Miguel de Unamuno, Juan de Mesa fue un hombre que conoció el dolor existencial: “siento que se estoy vivo porque me duele”. Y ese dolor era tanto el físico venido por su enfermedad como el espiritual por no poder ser padre. Me gusta decir que Juan de Mesa es el escultor del dolor. Lo conoce, lo siente y sabe llevarlo a su obra, no tiene que imaginar que se siente padeciendo porque él padece. Es más fácil transmitir, escribir o meditar sobre algo que conoces que sobre algo que ignoras y Juan de Mesa conocía el dolor de primera mano. Aparte de que el pesimismo y la crisis eran elementos propios del Barroco.

Estatua dedicada a Juan de Mesa.

Juan de Mesa se casa con María Flores. Poco se conoce de ella, pero te sacas de la chistera todo lo que un personaje histórico desearía. ¿Podrías hablarnos un poco del proceso de creación de esta mujer aficionada a la lectura?

María, magnífica mujer. La compañera ideal de este hombre entregado al trabajo. Cuando imaginé por primera vez a María, la vi sentada en una cocina a la luz del hogar y leyendo estando embarazada. No sé por qué. Averigüé que tenía hermanos, no recuerdo los datos de su edad, pero para mí María tenía que ser una mujer letrada. Es un pequeño canto al feminismo quizá. Mi protagonista necesitaba de una compañera que entendiera su profesión, que lo amara incondicionalmente, no una mera esposa al uso de la época, aunque a veces no lo comprenda del todo, necesitaba ser una mujer inteligente que supiera entender la obra de su esposo.

Fallecido Mesa ¿ingresó en un convento? Defiende tu hipótesis.

Quería cerrar el círculo. María tiene sentido con Juan el esposo y el escultor. Una vez que ambos mueren, busqué la que creí era la salida más natural a esta lectora incansable y devota, así que el retiro espiritual me pareció el más sensato.

Juan de Mesa acude, pese a la prohibición de Don Carlos, su médico y amigo, a los muelles de Sevilla en busca de modelos con los que concebir sus obras. Existe cierto paralelismo con el oficio de cargador  que los “gallegos” llevaban a cabo en los mismos para posteriormente “cargar” andas procesionales en vez de sacos. ¿Cómo describirías la relación del muelle de Sevilla con la concepción, ya sea actual o barroca de la Semana Santa?

De todos es conocido que los primeros costaleros eran los hombres de los muelles a los que se les pagaba por sacar los pasos. Es curioso como un nazareno que carga con la cruz puede estar inspirado por la “misma” persona que luego lo paseará por las calles de Sevilla. El verismo de las obras de Mesa beben de esas imágenes que podían ser contempladas en los desembarcos de materiales llegados al puerto desde

Las Indias. Los hombres cargando con los sacos, las expresiones de dolor y los cuerpos lacerados pudieron ser realmente inspiradores para un autor que buscaba llevar a los altares un cuerpo herido, fatigado y magullado y allí los había a patadas. (Perdón por la expresión)

Introduces a Juan de Mesa en el secreto de observar, dibujar e incluso relacionarse con cadáveres, práctica prohibida que, sin embargo, le permitió captar la esencia de la muerte y los secretos que esconde un cadáver, fundamentales para realizar los portentosos Cristos que forman parte de nuestro legado. ¿Merecía la pena arriesgarse a tal práctica sabiendo que era condenada por el Tribunal del Santo Oficio?

A estas alturas nos internamos en el lado oscuro de Mesa y en la red clientelar que le hacía posible hacer eso. Estar respaldado por la Iglesia ayuda a que se lleven a cabo estas “licencias” en el proceso creador. Los mecenas arropan su conducta que, por otro lado, nada tiene de pecaminosa. Bien se lo explica Juan al prior de los jesuitas.

Juan goza de precaria salud, pero en cambio es valiente, e incluso temerario en su forma de actuar. ¿Qué te hizo dotar de esa valentía al personaje?

La historia la hacen los valientes. El que se arriesga es el que conquista nuevas cotas de poder, de conocimiento, etc. Juan es un hombre que desde pequeño sabe que no se va a quedar haciendo vasijas de barro con su padre en Córdoba. Sabe lo que quiere y saber qué debe hacer para conseguirlo, de modo que deja su hogar siendo un chiquillo, se va a Granada y allí entiende que, si quiere prosperar tiene que venir a Sevilla. Lo hace y una vez aquí se desarrollan todos los acontecimientos que se cuentan en la novela y que lo convierten en ese gran artista que fue.

¿Traicionó Juan de Mesa la confianza de Montañés?

¿Apreciaba Montañés tanto a su pupilo como dejas ver en tu novela?

O, al contrario ¿traicionó Montañés a Mesa?

 ¿Puedo contestar con un monosílabo a cada una de esas preguntas? Sí, sí y sí a las tres… en parte. Yo no creo que Mesa traicionara la confianza de Montañés, aunque por su actitud quien lo vea así está en todo su derecho. Creo que se sentía limitado, cercado y la sombra de un hombre estricto en su pensamiento de cómo se debían hacer las cosas y Juan, llegado el momento, necesita romper esas ataduras. En cuanto al cariño de Montañés por Juan, yo creo que sí lo apreciaba, era un maestro, apreciaba el arte y podía ver el genio creador en la gente que trabaja con él y Juan de Mesa lo tenía. Yo quiero creer que lo apreciaba, como pupilo y como maestro, después. Lo que pasa es que en la novela es necesaria esa tensión dramática y todo el juego de “traiciones” entre ambos ayudan a esta.

Es sabido por aquellos a los que les gusta esto del arte, que los imagineros no solían policromar sus obras sino que estas eran confiadas a maestros pintores. Las de Montañés eran confiadas, nada más y nada menos que a Pacheco pero, sin embargo, apuntas bien la maña de Mesa en estas lides. ¿Se ha demostrado que este hecho fuera cierto?

Por lo que he podido saber, así era. Ello abarataba los costes de sus obras y podía realzar lo que él consideraba más importante en sus obras: las encarnaduras, los moratones, el sombreo de la musculatura.

Llama la atención que no se mencionen obras cumbre de Mesa, como el Cristo de la Conversión del Buen Ladrón, La Virgen de Montserrat, el Cristo de la Buena Muerte (este se intuye), etc.

No quise hacer un catálogo de obras, siento que tantas obras no sean nombradas. Eso no quita que las hizo y que están ahí. Todas las que se nombran o salen en la novela tienen valor dramático y argumental. Ayudan en la trama y evolución del personaje. Por supuesto el Señor del Gran Poder, junto al Señor de Pasión, es la piedra angular de la novela. Los que ya han leído la novela saben a qué me refiero, para los que no, solo puedo decir que el Gran Poder se destaca porque Juan tiene una espinita clavada que en parte se saca al hacer esta imagen.

Y todas las demás, me reitero en que tienen un valor argumental.

La atribución de la Virgen del Socorro adquiere mayor fuerza a día de hoy. La Virgen del Rosario de la hermandad de la Cena también. No se trata de hacer un catálogo de sus obras pero ¿por qué sí el Cristo de la Agonía?

En la misma línea que te contestaba la anterior. Ese cristo fue un trabajo para los jesuitas muy especial en la trama de la novela. Además artísticamente, supuso un cambio de estilo en la obra de Juan y poder contemplarlo de cerca cuando estuvo en Sevilla para su restauración me hizo pensar que merecía una mención especial.

Gran Poder.png

¿Piensas que Jesús del Gran Poder es mejor talla que Jesús de Pasión?

Esta es para pillar. No, y tampoco creo que Pasión sea mejor que el Gran Poder. Ambas son obras de arte de gran calidad y que sirven al fin con la que se crearon, la contemplación de una imagen de Cristo a través de la cual se pueda trascender a Dios. Evangelizar a través de las imágenes procesionales, como se pedía desde el Concilio de Trento, ese era el fin de estas tallas, pero es que también son obras de arte. ¿Es mejor el Guernica de Picasso o la Venus de Milo? El arte no responde siempre a los mismos cánones de belleza, ni a la misma teoría de arte. Y aunque en el caso de Pasión y Gran Poder comparten época son obras que no rivalizan si no que ayudan y llevan al que las ve a reflexionar en torno a lo que se quiso transmitir con ellas.

Cristo de Pasión 2.jpg

Por último, quisiéramos unas palabras de la autora con las que defienda su obra y anime al lector indeciso a adquirir un ejemplar de su obra.

Me gustaría primero dar las gracias a todos los que ya la han leído y ayudan a su difusión, incluyéndote a ti, Javier. Habrá quien diga: “Otra novela sobre Juan de Mesa”. Sí, es otra novela sobre Juan de Mesa, pero es distinta y única. Creo que merece la pena leer lo que pudo ser la vida de un hombre bueno, entregado a su trabajo y que tuvo el privilegio de esculpir a Dios. En la novela acompañamos a Juan y podemos casi, casi sentir lo que él sintió al realizarlo.

Gracias, Macarena, por tu tiempo y disposición. Te deseamos suerte y muchas ediciones.

Francisco Javier Torres Gómez

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s